jueves, 7 de septiembre de 2017

Oscar Santiago Liva

Descendiente de los friulanos que llegaron en 1878 a poblar Colonia Resistencia, segundo hijo del matrimonio compuesto por Hilda Nadalino y Amado Liva, Oscar Santiago nació en Cuatro Árboles, el 7 de septiembre de 1946. Su padre, de quien aprendió a hablar el idioma furlano, había llegado unos años antes con su tío Mario Liva, ambos nacidos en Puerto Tirol.

Oscar Santiago Liva (Fotografía del autor – 31/08/2017).

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Su abuelo materno, Santiago Nadalino y apodado “Barbán”, había llegado de Italia luego de la 1ª guerra mundial, con su esposa Filomena Lavia y sus hijos Guillermo y Ángela -ambos mellizos-, y Ema, aunque de esta no hay certeza si vino de Italia siendo muy pequeña o nació en Argentina. Cuando la abuela Filomena hacía barriletes para sus nietos, tenían que hacerlos volar lejos, porque al abuelo lo enloquecían y les tiraba con la escopeta, parece que eso era consecuencia de la guerra.

Santiago Nadalino, a quien se lo recuerda fumando en pipa, se había instalado en Lote IV, en cercanías del paraje Santa Elena, antes de 1935, donde se dedicó a la agricultura y allí nacieron sus hijos argentinos, entre ellos Hilda, la mamá de Carulo. En la campaña 1941/42 cultivó 25 hectáreas de algodón; en la campaña preanterior, Santiago había obtenido uno de los diez rindes más altos por el algodón entregado a la Cooperativa Agrícola Unión y Progreso Ltda. y que fuera desmotado el 24 de abril, según el balance presentado por el Consejo de Administración al 31 de diciembre de 1940, donde obtuvo un rinde en fibra de 37,90%, obteniendo una clasificación B¾, ubicándose en el 6º lugar en cuanto a rendimiento de fibra al desmote (García & Busiello, 1997).

García y Busiello (1997, pág. 86) dicen que Guillermo Nadalino en la campaña 1941/42 cultivo 25 hectáreas en Lote IV, siendo el asociado 122 de la Cooperativa Unión y Progreso Ltda. Su hermana melliza Ángela contrajo matrimonio con Manuel Codutti, en tanto que Ema fue la esposa de Fermín Sabadini, los progenitores de Leyda Sabadini de Bandeo.

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Los abuelos maternos vivían al lado de la iglesia Inmaculada Concepción de María; don Santiago hacía la huerta y de él heredó el gustó por tener su propio huerto, enseñándole a su hijo a sembrar y trasplantar. Rememora cuando su abuelo andaba detrás de los carros, para juntar la bosta de los caballos, que dejaba secar para luego utilizar en los almácigos como abono.

Se cuenta que cuando era niño, su mamá lo enviaba a comprar caracú para el puchero y él le pedía al carnicero “un kilo de carulo”, de allí proviene el apodo de Carulo que se le ha hecho un nombre identitario y con el cual se lo conoce.

Trabajó desde muy chico en las tareas de la chacra, luego en su juventud fue empleado algunos años en la Cooperativa Unión y Progreso Ltda., donde los domingos ayudaba a Pinter y Dellamea, quienes llegaban desde Machagai a clasificar el algodón que los lunes despachaban por ferrocarril a Buenos Aires. Se tomaban dos muestras: una quedaba en la cooperativa y la otra iba a UCAL.

Recuerda que cuando empezó a trabajar la cooperativa tenía almacén y ferretería, luego pusieron carnicería y cámara de frío, hasta que, en una de esas crisis recurrentes del cooperativismo argentino, la cooperativa comenzó a andar mal económicamente, empezando a recortar el anticipo de sueldo, para finalmente, tampoco pagar el sueldo.

Paralelamente a su labor en la cooperativa, trabajó con Isaías Spack, quien vendía bicicletas que venían desarmadas; él las armaba y ganaba más que en la cooperativa. A veces se iba a la cooperativa mal dormido porque se quedaba hasta tarde armando bicicletas, era algo que le gustaba, por lo que cuando don Isaías quiso venderle el negocio en 40 mil pesos, le pidió a la cooperativa el dinero que le debía por sueldos atrasados, los dirigentes, sin negárselo, nunca se lo dieron.

Recuerda que un tal Pérez puso un negocio frente a la cooperativa y trabajó con él, traía vino, pero era un vino de mala calidad y no tenía salida, por lo que en 1963 se fue a trabajar en una empresa de gaseosas de Corrientes, cuando ésta aún estaba en calle Belgrano, entre Córdoba y Mendoza, salió de la empresa cuando se comenzó a trasladar a Bañado Sur.

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Oscar se fue a trabajar a Corrientes porque en esa empresa trabajaba Hugo Arce, cuyo hermano Omar Arce era subgerente, siendo gerente Raúl Romero, hijo del dueño de la empresa. Al regresar a Presidencia de la Plaza, Hugo fue durante muchos años joyero-relojero, en tanto su hermano Omar murió intoxicado por una pérdida de gas en la casa que fuera de sus padres.

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En Corrientes, Oscar conoció a Francisca “Negrita” Ramírez, quien estudiaba para ser maestra y luego sería su esposa; aunque ella se quería quedar en Corrientes, él no quería y regresaron a Presidencia de la Plaza, donde nacerían sus tres hijos: Walter, Claudia y Mariela.

Su suegro, Justino Ramírez, llegó desde Corrientes, trabajando con Sixto Liva en El Palmar, donde consiguió unos lotes de tierra. Como anécdota, relata Carulo que los hermanos Serafini hacían vino; una vez el suegro, que era muy amigo de ellos, llegó luego de llevar algodón y volvía con mercadería, estuvieron tres días festejando y, cuando se quiso ir, los aborígenes de El Palmar le habían robado la mercadería.

En 1967 fue exceptuado de la “colimba”. Cuando regresó de Corrientes, en 1968, puso una sodería, la que funcionó hasta el año 2003, cuando por problemas de salud debió dejar la misma. Al igual que su abuelo, siempre le gustó tener huerta, la que cultivaba en el sitio donde estaba la sodería, allí le enseñaba a su hijo Walter a sembrar y trasplantar.

Bibliografía

García, G. M., & Busiello, O. C. (1997). Presidencia de la Plaza. Sus Orígenes 1910 - 1940. (d. P. Municipalidad, Ed.) Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

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