martes, 31 de julio de 2018

RICARDO RIMLE


RICARDO RIMLE

La estancia La Ciudadela, en el partido bonaerense de General Viamonte, en su momento había llegado a tener tres mil hectáreas, llegando hasta San Francisco y La Cautiva; por no tener sucesores, sus dueños -Cayetano y María Marenco de Sánchez Díaz- habían decidido donar mil hectáreas para construir una capilla y una escuela y vender el resto a familias católicas numerosas.
Ricardo Rimle - Foto del autor. Los Toldos, 16-01-2018
El 27 de abril de 1948 llegaba al puerto de Buenos Aires, procedente de Génova, el buque Brasil. En el alcanzaban la costa argentina doce monjes benedictinos, procedentes del Abadía de Einsiedeln, quienes venían a fundar un monasterio en tierras de La Ciudadela, cercanas a Los Toldos; con este grupo llegaban también dos jóvenes de 19 años, ex alumnos de la escuela agrotécnica benedictina de Lucerna, quienes venían a trabajar en la construcción de ese nuevo monasterio.
Uno de estos jóvenes inmigrantes era Richard Rimle, agricultor de profesión, nacido el 31 de julio de 1928 en el cantón suizo de Zúrich. Si bien en la información provista por el Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos se registra como nacido en Umolen, se presume que es un error y que la localidad de nacimiento sería Meilen,  capital del distrito del mismo nombre y uno de los doce distritos que forman el Cantón de Zúrich, que ocupa buena parte del lado norte del Lago de Zúrich.
Ricardo era hijo de un campesino que había perdido su campo, pero que siempre quiso dedicarse a las actividades agrícolas. Cuando se decidió venir a Argentina con el compromiso de trabajar cuatro años con los monjes, pensaba regresar a Suiza, pero luego le gustó Argentina y se quedó. En el monasterio fue el encargado de las actividades agropecuarias, siendo el capataz en las tareas de campo de la flamante fundación.
En 1953, al cumplirse el compromiso contraído con los monjes, con José Fässler quisieron comprar un lote de campo de la estancia La Ciudadela, pero la dueña no quería vender porque la idea era que compraran la tierra familias numerosas ya constituidas y ellos eran solteros. Por esa razón se asoció con su compañero de escuela y de viaje para comprar entre ambos las 130 hectáreas donde se encuentran actualmente. Como el banco no les daba crédito, no podían comprar campo, pero la dueña María Marenco de Sánchez Díaz decía que “había que venderle a los muchachos”, ofreciendo que si conseguían el 20% del valor de la tierra, ella salía de garante por el resto.
En el campo que compraron con José construyeron una pequeña casa, donde vivieron hasta 1955, año en que Ricardo decidió casarse, así que tiraron la moneda para ver quien se quedaba donde estaba la casa y quien se tenía que ir; a Ricardo la suerte le fue favorable con la casa, quedándose con la parcela de tierra correspondiente, donde se dedicó a la producción de huevos, cría de cerdos y engorde de novillos, logrando así cumplir su sieño de ser agricultor.
Ricardo se casó con Elsa Odone, una tóldense ítalo-argentina que trabajaba en la estancia La Ciudadela, con quien tuvo tres hijas: “Todos me preguntaban cuando iba a llegar el varón y yo les decía: los varones van a llegar solos”, rememora Ricardo, hoy rodeado de nietos y bisnietos con quienes celebra sus 90 años de vida.
Gerardo Roberto Martínez
Quitilipi (Chaco), 31 de julio de 2018